Año sabático
Un año sabático para viajar

Conozco a mucha gente que sueña con hacer una pausa durante un tiempo pero que les parece algo que sólo pueden hacer otros.
¿Cuándo te has planteado dejarlo todo y tomarte un año sabático para viajar? Seguro que te han aparecido todas estas dudas: ¿Cómo, cuándo, cuánto y por dónde empiezo? ¿Qué pasará después? ¿Cómo le digo yo esto a mi familia? ¿A mi edad no debería estar pensando en plantar el huevo? ¿Qué me pasa?
Aquí te cuento cómo fue mi experiencia, cómo respondí a todas esas cuestiones y cómo fue el resultado de esa maravillosa decisión.
A esa edad, teníamos dos opciones: dar la vuelta al mundo o madurar. Madurar en nuestra sociedad es abonarse a la cobardía de no tener más ambición que la de una vida cómoda. Significa enterrar pensamientos revolucionarios, dejar atrás locuras juveniles y aceptar la vida tal como es.
Diario de viaje de un viaje diario.
En mi primer viaje a Tailandia tuve la inmensa suerte de conocer a un chico que llevaba varios meses viajando, acababa de estar 6 meses en La India, y transmitía una paz que no puedo describir.
En una charla en la playa de Krabi, que fue donde casualmente me lo encontré por segunda vez durante mi viaje, me dijo las frases perfectas para que yo soñara con una vida así. No eran frases del otro mundo, sólo desmontaba las excusas que nos ponemos para no hacer este tipo de «locuras».
Tres meses después, un 14 de Febrero, estaba montada en un avión con destino a Tailandia.
Tenía 33 años. Dejaba atrás mi trabajo como responsable de departamento en la empresa donde llevaba 5 años, el piso que compartía con mi amigo del alma en un barrio que me encantaba (Delicias, Madrid), a mis amigos, a mi familia…
Dejaba atrás la comodidad y no tenía ni idea de qué pasaría a la vuelta. Sólo quería vivir el presente y me fui con mi mochila llena de sueños y ganas de vivir.
¿Qué cómo conseguí los recursos para irme?
Pues aunque suene muy a libro de Paulo Coelho, deseé con tanta fuerza y estaba tan convencida del giro que quería darle a mi vida, que las cosas se fueron ordenando solas.
Empecé a vender las cosas que sabía que ya no iba a necesitar, llevé otras cosas a casa de mis padres, rasqué de todas las huchas que tenía, conseguí un buen finiquito…
He de reconocer que me gasté hasta el último céntimo de mi indemnización del trabajo en esta aventura increíble.
Durante casi un año viajé por el Sudeste Asiático (Tailandia, Camboya, Vietnam, Malasia, Singapur, Bali y Filipinas), a veces acompañada y veces sola.
Me dejé atrapar por los sitios y me movía cuando me lo pedía el cuerpo, no cuando llegaba una fecha.
Nunca en mi vida he sentido mayor sensación de libertad y una felicidad tan absoluta.
Pude hacer cosas que llevaba años queriendo hacer, como el buceo. Cosa que me abrió la puerta a una nueva profesión y a tener una meta cuando volví la siguiente vez.
¿Qué cuánto tiempo pasó desde que volví a España hasta que me fui de nuevo? 4 meses. Yo merecía más de esa vida que había descubierto.
Y así conseguí vivir 3 años en el paraíso (Koh Tao), en una burbuja de la que nunca podré escapar y de la que ya te hablaré en otro momento.
Deseo que para alguno de vosotros yo sea esa persona que te empuja a emprender este viaje y que me escribas para contarme por dónde vas a empezar.